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martes, 28 de agosto de 2012

¿Vacaciones? … Ya no me acuerdo


Una de las conversaciones más repetidas estos días en los que la gente acaba las vacaciones es:

  • Hola Manolo, ¿qué tal las vacaciones?
  • Bien, muy bien, pero ya casi no me acuerdo.

A ver, Manolo, ¿cómo que no te acuerdas? Hace 3 días que has vuelto de vacaciones y ¿ya no te acuerdas? ¿Eres capaz de acordarte de que hace 3 años no te pagué un café y no te acuerdas de lo que hiciste hace 3 días?




Sólo puede haber una causa a ese olvido tan extremo: no has hecho una puta mierda durante tus vacaciones o te has aburrido como una ostra y estabas deseando volver al trabajo para decir la más que sobada frase. ¿O es que no te acordarías si hubieras estado en un sitio como el de la foto?

Entiendo que es una expresión con la cual las personas que han venido de vacaciones expresan su disgusto por tener que volver a trabajar, pero quizá debería cambiarse porque es mentira, es cutre y se repite más que el ajo.

jueves, 14 de junio de 2012

Lo absurdo de los secretos


En las organizaciones de trabajo (empresas) más o menos grandes hay siempre un gran secretismo: yo sé, tú no sabes, esto no se lo digas a tal persona, esto sí lo puedes decir, etc. Estas situaciones se llevan al extremo incluyendo incluso a las partes más bajas del organigrama, como si alguno de ellos tuviera el poder de cambiar o influir en alguna de las decisiones empresariales que se plantean o toman.

Este sinsentido llega incluso a modificar, enrarecer y en algunos casos a anular las relaciones entre los compañeros de esa parte baja del organigrama al que me refería antes. Les cuentan un secreto y lo mantienen para ellos mismos sin compartirlo con sus compañeros de mesa, café y comida, es decir, con los compañeros que más relación tienen. Se piensan que con ese dato ellos son más fuertes o importantes. Si no, no se entiende.

Así ha pasado estos días en la empresa para la que trabajo: han despedido (o llegado a un acuerdo como gusta de decir ahora) a uno que casi todos estábamos hasta la coronilla de él y todavía no se ha comentado ni una sola palabra diciendo lo típico “No me extraña”, “Era de cajón que más tarde o más temprano pasaría”, etc. Pues nada, cada uno a su bola, que así nos luce el pelo.


miércoles, 18 de abril de 2012

Horarios adaptados ¿a qué necesidades?


Esta semana tengo que hacer dos recados a dos organismos oficiales o semioficiales: uno es a Correos a recoger una carta certificada y otro a la Seguridad Social. Estos son los horarios que las oficinas más próximas a mi domicilio me han dado:

Correos: de L a V de 8.30 a 14.30; S: de 9.30 a 13.
Seguridad Social: de L a V de 9 a 14.

Soy uno de los afortunados que tienen trabajo y mi horario es el típico horario partido desde las 8 de la mañana hasta las 17. Como veis es un horario incompatible con el los expuestos anteriormente. Así que para realizar los trámites deberé pedir permiso en el trabajo (dejando de facturar esas horas o recuperándolas) o quedarme sin comer un día. Y aún gracias que en Correos abren el sábado por la mañana, lo cuál afectará a mi plan de fin de semana pero al menos podría hacer que no afectara a mi trabajo.

¿No sería razonable que los horarios fueran un poco diferentes? Con ello no estoy diciendo perjudicar a ningún profesional de dichas entidades, sino que el sistema fuera diferente. Abrir una tarde a la semana para no abrir esa mañana, que algunos trabajadores hagan sus horas por las tardes o alguna otra alternativa que permita tener dichas oficinas abiertas al menos un día a la semana hasta, por ejemplo, las 8 de la tarde, horario en el que la mayoría de los que tenemos jornada partida podríamos realizar nuestros trámites.

viernes, 3 de febrero de 2012

Nieve vs trabajo


Ayer se esperaba nieve en Barcelona y alrededores, que es por donde residen las sedes de la empresa en la que presto mis servicios. En algunas de estas poblaciones nevó pero no cuajó. Pero lo que es cierto es que desde el día de antes todos estábamos tomando medidas para la posible nevada y para evitar el desastre de hace ahora 2 años cuando se produjo la última.

Para empezar la gente que pudo (ya que no todos tienen el nivel ni la posibilidad de elegir) se arregló las agendas para ir a trabajar al centro que pillaba más cerca de casa: se cancelaron reuniones y se crearon nuevas si hizo falta. También se variaron nuestros métodos habituales: por ejemplo algunos no cogieron el coche y otros vinieron con vestimenta casual con el objetivo de no calzar zapatos de vestir que dificultan (más si cabe) el caminar por la nieve. De esta manera, si al salir del trabajo había que caminar, se podía hacer un poco más cómodamente.

Una vez estabas en el trabajo ocurrieron dos cosas anormales: la primera es que todo el mundo estaba deseoso de irse a casa. A mi esto me pasa todos los días del año, pero hay gente que ayer tenía el trigger más disparado que otros días. El segundo tema es que había menos trabajo y todo estaba más tranquilo: casi no hubo llamadas ni pollos y el jefe no lo tenías encima porque no estaba en la misma sede que tú (porque él sí puede elegir).

Al final no nevó. Pero bueno, fue un día diferente y eso ya está bien.

jueves, 6 de octubre de 2011

PEM


Me refiero con este término al personal (laboral) que tiene contrato con una empresa de servicios (digamos X) pero que presta sus servicios permanentemente a una empresa final (digamos Y). Si, ya sabéis, ese servicio que a la empresa Y le cuesta un pastonazo por las horas que echas pero del cual tú sólo recibes un 20%. Este personal es conocido por las siglas PEM, que significan: puto externo de mierda o puto esclavo de mierda.

La primera regla de oro hacia el externo es que se le negarán todos los servicios posibles: no podrá aparcar en el parking interior, no podrá usar el gimnasio, no podrá participar en los festejos, etc. La parte buena de no participar en los festejos es que tampoco te tragas los cínicos mensajes de somos los mejores o el personal está muy motivado. Lo malo es que no te zampas las pastas, bocadillos o menús de Navidad que se hacen para los internos.

También se le negará cualquier tipo de información estratégica de la compañía para la que presta sus servicios. Es decir, aportas todas tus cualidades profesionales para una empresa que, en realidad, no cuenta para nada contigo para su propio futuro aunque puedas estar allí tres, cinco ó siete años. Qué desperdicio!!! A esto además cuesta amoldarse ya que uno prefiere siempre, como profesional, dar lo mejor de sí pero con la actitud comentada es difícil encontrar la motivación suficiente para hacerlo.

El personal externo no conoce a sus compañeros de la empresa con la que tiene el contrato ya que nunca o casi nunca está en sus oficinas. Si, por cosas del destino, te has quedado como el último representante de tu empresa en el cliente final (convirtiéndote así en el conocido como Último mohicano) entonces te quedas sin celebración alguna porque en la empresa donde prestas el servicio no te invitan y en la empresa subcontratada no te apetece ir porque no conoces a nadie.

Más cutre que todo esto es cuando has participado en un proyecto el cual se va a presentar en algún concurso interno en el cliente final. Cuando digo participar me refiero a lo típico: el puto externo de mierda hace todo el curro que los internos piensan. A pesar de eso el PEM no podrá ser incluido en la lista de participantes del proyecto que se lleva a concurso, de manera que no recibirá su parte de premio en caso de que el proyecto salga ganador.

Mensaje para el personal interno: los PEM, aunque no lo parezcan, son personas como tú: comen, cagan, duermen, toman café e incluso tienen sentimientos (es un defectillo, alguna cosa mala tendrían que tener los externos). De todas formas, y como el que no se consuela es porque no quiere, alegrémonos por tener trabajo y por todas esas cosas que todavía no se hace a los PEM: no comen en mesas separadas comida diferente a la de los internos, no se les gasea y no se les atiza (al menos físicamente).

Si te sientes uno de ellos te puedes añadir al grupo “Yo también soy P.E.M.” de esa red social que empieza por F y acaba por k y que lo del medio es aceboo.

viernes, 24 de junio de 2011

Qué viene el Gran Jefe !!!


Los que trabajan en una gran corporación de marcado clasismo habrán escuchado alguna vez eso de: “Que viene el Gran Jefe!!!”. Pero no me refiero al jefe sino al jefazo, el dueño, el que ha conseguido tener un imperio y para el cual eres inexistente.

Para empezar el Gran Jefe no suele salir por casualidad de la sede central, con lo cual la visita a otra sede suele estar concertada y es conocida por los cargos superiores del centro objeto de la visita. Esto facilita la planificación del repaso de pintura que se debe realizar en el edificio. Es importante pintar con antelación porque si pintas el mismo día y el Gran Jefe se mancha el traje de pintura blanca ya la has cagado. Junto a este servicio hay otros que también ven alterada su actividad normal como el de limpieza, el de correo, etc.

Es importante que tu superior avise al menos con un día de antelación a todo el departamento de que viene el Gran Jefe. En ese caso tu serás precavido y evitarás las vestimentas tipo “casual day” aunque el día que venga el jefe sea un viernes y los viernes siempre vayas vestido informalmente. Si tu jefe no te ha avisado y has decidido ir a trabajar en tejanos entonces tienes que evitar, en la medida de lo posible, cruzarte con el Gran Jefe. Para ello siempre puedes reservar una sala de reuniones donde encerrarte ese día, siempre y cuando el resto de tus compañeros no tengan el mismo problema y no queden salas de reunión disponibles.

Otro aspecto destacable son las muestras de solidaridad que se dan ese día entre compañeros. Ves a un compañero y te dice: “Ten cuidado que está por aquí el Gran Jefe”. ¿Por qué tengo que tener cuidado? Normalmente no voy haciendo el ganso por el pasillo, ni grito, etc. Y si un día cometo un desliz y grito pues espero que el Gran Jefe me indique de forma educada que baje el tono de voz, tal y como lo podría hacer mi superior o cualquier otro compañero.

Y lo que realmente siempre me pregunto: ¿es necesario todo este paripé? Quiero decir que el Gran Jefe, persona a la que uno no considera idiota si ha sido capaz de crear y/o mantener una gran empresa, sabe lo qué hay, sabe de la condición humana y sabe que ni todo está siempre blanco recién pintado y que de vez en cuando se puede escapar un grito. Así que compañeros, relajémonos que es hartamente difícil que la sangre llegue al río.